Con los pactos cerrados y los gobiernos municipales funcionando, hemos podido comprobar cómo el avance en el camino hacia el autogobierno leonés ha dado pasos decisivos. Cerrar el acuerdo en León ciudad ha supuesto no sólo trasladar la necesidad de una autonomía leonesa a nivel estatal, sino que ha servido a su vez para dejar claro dónde estamos cada uno.
Unos estamos apostando claramente por sentar las bases para que la Comunidad Autónoma del País Leonés sea una realidad. Otros por mantener un statu quo «pseudoreivindicativo», en el que el regionalismo más simplista y provinciano siga siendo algo que no nos lleva a ninguna parte. Por ello, el hecho de que estemos dando los pasos firmes que estamos dando, es algo que ha descolocado a más de uno que, a pesar de intentar disimularlo, jamás ha tenido la más mínima intención de que León dejara de ser lo que viene detrás de la «y» porque nunca han sabido ni cómo, ni por dónde, ni para qué «sirve» una comunidad autónoma.
El modelo que nosotros planteamos es simple. No queremos una autonomía «porque sí», sino para gestionar nosotros nuestros propios recursos y decidir en qué gastamos los fondos que legítimamente nos corresponde gestionar a los leoneses. La autonomía es una herramienta de gestión, jamás un fin en sí mismo, que no puede ser otro que el de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Vamos a estudiar las posibilidades legales por las cuáles nos constituiremos en autonomía, pero mientras tanto vamos a avanzar en que los leoneses tengamos más herramientas de autogobierno.
En ese sentido es en el que hemos planteado un sistema por el que, en nuestro ámbito, que es el de la ciudad de León, nos acerque más hacia tener más capacidad de gestión, más autogobierno, y menos presencia de la Junta en León hasta hacerla desaparecer como administración que gestione los intereses de los ciudadanos leoneses.
Por ello vamos a asumir con la mayor celeridad posible todas las competencias que en estos momentos la propia Autonomía considera como transferibles al Ayuntamiento de León. Por ello vamos a exigir que se cumpla el pacto local y que se reúna la mesa de transferencias entre el Ayuntamiento de León y la Junta de Castilla y León. De esta manera, gestionando desde instituciones leonesas competencias con sus partidas presupuestarias correspondientes, decidiremos en León y no en Valladolid sobre las materias transferidas. Todo ello no solo es perfectamente constitucional, sino que además avanzará en la descentralización.
Pero la importancia de la autogestión ha de ser necesariamente paralela a la constitución de un órgano de autogobierno, el Consejo General del Reino de León, que sirva como administración para las tres provincias leonesas. Un Consejo General del Reino de León que debe asumir el papel de la administración autonómica en territorio leonés. Un Consejo General del Reino de León que cabe perfectamente en el marco administrativo actual, para el que no es necesario tocar ni una coma de la Constitución Española, y del que, como hemos comprobado estos días, existen ejemplos similares en otras autonomías del estado.
Este Consejo General del Reino de León ha de ser el elemento que gestione las competencias autonómicas que no sean transferidas a las administraciones locales y que la Comunidad Autónoma desarrolla en estos momentos en nuestra tierra. Un Consejo General del Reino de León que nos devuelva al mapa como pueblo diferenciado, y que permita utilizar sin ambigüedades, sin prejuicios y sin dudas el gentilicio que nos corresponde a todos los leoneses. Un Consejo General del Reino de León, que como supuso la Devolution en Escocia o Gales dentro del Reino Unido, que como el ejemplo de la autonomía de la Regione Sicilia en Italia, de Flandes en Bélgica o del Estado de Baviera en la República Federal Alemana nos permita a los leoneses gestionar elementos comunes a todo nuestro territorio. Un Consejo General del Reino de León que nos sitúe como unidad estadística europea y nos permita gestionar fondos por valor de 900 millones de euros que por culpa de no tener una administración propia vamos a perder, que nos permita recibir fondos estatales específicos para nuestro territorio, y que nos permita gestionar políticas concretas.
Es ahora, paralelamente donde debemos profundizar en nuestra cultura, en nuestra lengua, en nuestras señas de identidad, en defenderlas y promoverlas desde las instituciones públicas en las que gobernemos los leonesistas. Es para todo ello para lo que debemos y tenemos que gobernar las administraciones locales. Es por ello por lo que cada día estaremos más cerca de poder ser, simplemente, leoneses.
Abel Pardo Fernández, máster en Sociedad de la Información y el Conocimiento