Las medidas recogidas son las siguientes:
- Baldeo de las calles del Barrio, al menos dos veces por semana, especialmente en periodos de obras, como es el actual.
- Limpieza total de las pintadas y graffitis y posterior control de los mismos.
- Reposición (y protección) de los árboles arrancados (Puerta Castillo, Pablo Flórez)
- Sustitución de los pivotes arrancados por otros elementos ya comprometidos.
- Ampliación de los puntos de luz y de la intensidad lumínica.
- Iluminación de la fachada de la Iglesia Parroquial.
- Reparación de los destrozos causados por las obras: Cervantes, entornos de la Parroquia.
- Pegar convenientemente los adoquines de las calles Descalzos y Corral de San Guisán.
- Resolver la evacuación del agua que se genera en confluencia de la calle Santa Marina con Serranos.
- Control policial nocturno: gamberrismo, ruidos, pintadas, destrozos de mobiliario.
- Solución urgente a los problemas de ruido planteados, especialmente, por los bares.
- Ubicación racional de los contenedores de vidrio y aspecto exterior de los mismos.
- Determinación racional de los objetivos del plan ARI hacia el barrio, puesto que determinados edificios que cumplen los objetivos se ven pospuestos a favor de otros y de otras zonas menos necesitadas que este histórico barrio.
- Obligación a los propietarios de locales cerrados de mantenerlos, al menos, en una decencia aconsejable een un obligado paso de visitantes.
- Limitación y control de contenedores en la calle que producen malos olores y causan mala impresión. Convendría, asimismo, que fueran lavados con cierta frecuencia.
- Instalación de algún elemento floral, ya comprometido, así como reposición de los bancos tradicionales en lugar de los que se colocaron después de las obras.
- Respuesta a alguna de las quejas planteadas tras las obras y presentadas, en dos ocasiones, ante la concejalía de Urbanismo.
- Comienzo, al menos, de las obras de recuperación del lienzo de la muralla en los entornos de la Era del Moro.